Mostrando entradas con la etiqueta flujo de pensamiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta flujo de pensamiento. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cómplices de madrugada

El sueño de la razón produce monstruos, Goya
 En el fondo de mi copa se percibe cada gota del veneno de las palabras que intercambiamos antaño. No hubo forma de obviar que tu vida transcurrió durante un corto período de forma equidistante a la mía. Y, sin embargo, el tiempo implacable muda los segundos de nuestra existencia; no hay ni un árbol perenne en este mundo. No quedan hojas sin marchitar.

Ciento cincuenta mil trescientas palabras cómplices de madrugada. Interactúas conmigo. Acércate más. No, no tanto.
Casualidades; te encuentro y sonríes. Me miras y me pierdo. Siempre el pulso se acelera. En busca del contacto físico moderado.
Decisiones arriesgadas. Valor. Solos. Sht; silencios cómodos por fin. Adivinas mis palabras. Complicidad en aumento.
Cuéntame secretos. Te escucho. Intercambio de opiniones. Más complicidad, más. Impulsos contenidos.
Tu brazo sobre mi espalda. Más sonrisas. Miedo. Sueñas; y yo, contigo. Te deseo. Te deseo. Un leve roce…
Y, ahora, frío. Frío. Frío. Se acabó.


Marionetas. Títeres de hilos transparentes. Manipulación oculta. Opinión en masa. Vidas aborregadas. Existencias mediocres. Y el horror vacui en mi mente masoquista.

viernes, 6 de agosto de 2010

Síndrome de Estocolmo

Réquiem por un sueño, Darren Aranofsky
Mimos síntomas, mismas causas, mismos resultados. Soy el hígado eternamente devorado de Prometeo. Soy la piedra de Sísifo condenada a caer reiteradamente. Soy la sed y el hambre del Tántalo castigado.

Soy la A, de angustia. Soy quien cada noche espera, obcecada. Soy cada castigo... autoinflingido. Soy cada uno de ellos... con autoconvicción de que así ha de ser. Soy la parte más masoquista de la humanidad. Soy la enamorada del verdugo. Soy la empatía del dolor alienado. Seré quien quieras que sea; una vez más.